Las que cuidan

Susana Girón

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Normalmente son mujeres y trabajan en entornos rurales

El COVID-19 ha demostrado lo que ya se sabía, pero muy pocos reconocían: que ellas son indispensables, las mujeres del servicio de atención domiciliaria.

La pandemia se ha cebado especialmente con nuestros mayores. Protegerlos del contagio ha significado aislarlos de todo contacto social y ellas, han sido sus cuidadoras, sus ángeles de la guarda y en muchas ocasiones, su único contacto con el exterior durante el confinamiento. Su trabajo ha trascendido el de la asistencia personal, para convertirse además en psicólogas y compañeras de una población de mayores que viven solos, donde a veces era más importante mantener una conversación que hacer la compra.

Paqui, trabajadora del servicio municipal de ayuda a domicilio de Aracena ayuda a Mercedes (95) en su casa de Aracena, Huelva, España a 22 de Mayo de 2020. Paqui asiste a un total de 13 usuarios en el municipio durante el Estado de Alerta decretado por el COVID-19. Les ayuda en las tareas personales en las que tienen mayor dificultad: aseos, realizar compras o preparar la comida.

Paqui, trabajadora del servicio municipal de ayuda a domicilio de Aracena ayuda a Pilar en su casa de Aracena, Huelva, España a 22 de Mayo de 2020. Paqui peina a Pilar tras el baño y agradece con gran alivio a Paqui los cuidados y cariño que le dispensa.
Ceci, trabajadora del servicio municipal de ayuda a domicilio de El Madroño, atiende a Kika (86) y Juan (84) en su casa de la pequeña localidad de El Madroño, Sevilla, España a 21 de Abril de 2020. Ceci asiste a un total de 7 usuarios en el municipio durante el Estado de Alerta decretado por el COVID-19. Hoy la pareja de ancianos sólo necesitó que Ceci hiciera las camas y les trajera unas medicinas de la farmacia del pueblo.
Rosa, trabajadora del servicio municipal de ayuda a domicilio de Castillo de las Guardas, atiende a Vito (60) en su casa de la pequeña localidad de El Castillo de las Guardas, Sevilla, España a 15 de Mayo de 2020. Rosa además de hacerle la comida y la compra, pone unas gotas de colirio en las ojos de Vito y revisa que la tensión arterial está dentro de los parámetros normales. Vito es un usuario de alto riesgo al estar a la espera de un trasplante de pulmón.

Andalucía es la Comunidad Autónoma con mayor número de hogares formado por personas mayores de 65 años (casi un 18% de la población) y sólo en las provincias de Huelva y Sevilla más de 102.000 ancianos viven solos, casi siempre en los pueblos y zonas rurales, donde se concentra la mayor parte de la población envejecida. Durante el COVID-19 han prestado un servicio social de tremendo valor humano y social, cuidando y ayudando en las tareas de aquellos que ya tienen algún tipo de dependencia. Porque la aplicación de la ayuda de la ley de dependencia gestionada por la Junta de Andalucía, a veces tarda en llegar. Esta demora temporal, entre que un usuario solicita el servicio, se barema el grado de dependencia y se concede la ayuda, en ocasiones puede tardar meses, incluso más de un año. Por eso son muchos los Ayuntamientos de pequeños municipios que tienen la voluntad de minimizar los inconvenientes de estas largas esperas. Así, nacen los Servicios Municipales de Atención a Domicilio, que asisten a través de ellas, a los usuarios que lo necesitan y están a espera de la concesión de ayuda a la dependencia.

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Frasca (81), espera la llegada de Rosa, trabajadora del servicio municipal de ayuda a domicilio de El Castillo de las Guardas en su casa de la pequeña localidad de El Madroño, Sevilla, España a 21 de Abril de 2020. Frasca vive sola en la vivienda que heredó de sus padres y necesita la ayuda de Rosa para algunas tareas personales como hacer la compra. Frasca no tiene miedo a salir a la calle por un posible contagio de COVID-19.

Han tenido que aprender a gestionar el miedo y la incertidumbre de trabajar con personas especialmente vulnerables al COVID-19, sin la certeza de estar a salvo ellas mismas por desconocer si podrían foco de contagio. Han trabajado desde la responsabilidad y el deber de saber que esto era lo que tenían que hacer, y lo hicieron, vaya si lo hicieron, siempre con una sonrisa del que sabe su deber cumplido con creces.

Jerónima (84) espera en el sillón de su casa en Valdezufre, Huelva, España a 4 de mayo de 2020 a que Mª del Carmen, del servicio municipal de Atención a domicilio, termine las tareas de asistencia y ayuda en su domicilio.

Paqui, trabajadora del servicio municipal de ayuda a domicilio de Aracena conversa con Mercedes (95) en su casa de Aracena, Huelva, España a 22 de Mayo de 2020. Paqui sostiene una fotografía antigua de Mercedes y su Marido Blas, cuando eran novios en la juventud. Paqui asiste a un total de 13 usuarios en el municipio durante el Estado de Alerta decretado por el COVID-19. Les ayuda en las tareas personales en las que tienen mayor dificultad: aseos, realizar compras o preparar la comida.
Mari Carmen trabaja en el servicio de ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Aracena (Huelva) atendiendo diferentes usuarios dependientes y que viven solos como Luisa (75) a la que ha traído la compra y comprobado que todo está bien en la vivienda durante el Estado de Alerta decretado por COVID-19 en Aracena, Huelva, España a 8 de Abril de 2020. Su llegada a la casas de ancianos a los que atiende, supone para muchos, el mejor momento del día, más allá, la única conversación del día. Lo de menos es que ayude a los mayores en sus tareas domésticas o de aseo personal.
Jerónima (84) espera en el sillón de su casa en Valdezufre, Huelva, España a 4 de mayo de 2020 a que Mª del Carmen, del servicio municipal de Atención a domicilio, termine las tareas de asistencia y ayuda en su domicilio.

Jerónima (84) sale a la puerta de su casa a despedir a Mª Carmen, en Valdezufre, Huelva, España, a 4 de Mayo de 2020. Mª Carmen es trabajadora del servicio de atención a domicilio del Ayuntamiento de Aracena y asiste en el municipio a un total de 11 usuarios que tienen algún tipo de dependencia y necesitan ayuda para tareas básicas personales.

Carretera que conduce a la remota localidad de El Madroño (Sevilla) a 21 de Abril 2020. Las mujeres que trabajan en el servicio municipal de Atención domiciliaria, tienen usuarios dispersos en 4 pequeñas aldeas y núcleos de población, por lo que tienen que desplazarse por lugares aislados y de difícil acceso.

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