Los días sin tactos

Susana Girón

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El COVID-19 tomó por diana preferente a nuestros mayores.

En el Estado de Alarma, protegerlos ha significado aislarlos en una rueda de días casi idénticos, intactos y sin tacto. Esta es la historia de José Antonio, uno de esos abuelos durante noventa días de confinamiento.

Trece días antes de que se decretara el Estado de Alerta, los hijos de José Antonio, de 84 años, ya habían decidido suspender, por prudencia, su asistencia al Centro de Mayores donde acudía cada día. En ese centro hubo casos de coronavirus quince días más tarde. En las mañanas jugaba a las cartas, pintaba dibujos de colores, hacía su gimnasia y terapia cognitiva. Después, por la tarde, ya en casa, algún paseo y el fútbol, a todas horas en la televisión junto con algún partido de Rafa Nadal. Los pocos estímulos que ya ilusionan algo, se acabaron de golpe: las salidas y los deportes. También las visitas, restringidas a sus hijos, lo mínimo al día para su cuidado porque José sufre las secuelas de un ictus.

Hoy se cumple el décimo día de confinamiento en las casas por la crisis del coronavirus. José, de 84 años, intenta pasar el tiempo lo más entretenido posible sin salir de casa. Los días se hacen largos sin poder disfrutar de sus dos pasatiempos favoritos: el fútbol y las partidas de dominó. Tampoco puede ir al centro de mayores al que acudía cada día en las afueras de Sevilla. Para entretener un poco el tiempo realiza algunas sopas de letras y dibujos en su casa de Minas del Castillo de las Guardas (Sevilla) a 25 de Marzo de 2020.

En la mesita de noche de José (84), se acumulan recuerdos y objetos que va necesitando en estos días de COVID-19 en su casa de las Minas de Castillo de las Guardas (Sevilla) a 30 de Mayo de 2020.

José (84), se despereza en su cama tras despertarse por la mañana. Cada día a las 10.30 suele ser la hora de levantarse en su casa de Minas del Castillo de las Guardas (Sevilla) a 31 de Mayo de 2020.

Los programas sobre el coronavirus con las últimas novedades y cifras con nuevo récord de contagios por COVID-19, acaparan los momentos de televisión, mientras José (84) pasa las horas en su habitación de Minas del Castillo de las Guardas (Sevilla) a 31 de Marzo de 2020.

Él vive en un lugar inusual, la habitación de un Hotel Rural en la provincia de Sevilla, un Hotel que regenta su hijo y que permanece cerrado por el COVID-19. Durante 3 meses no ha salido del recinto turístico. Comencé a retratar a José el mismo día que se anunciaba el Estado de Alarma. Le conozco desde siempre y me atrajo la idea de documentar estos días inusuales en fotos. Cuando volvía a visitarle a diario, con mil experiencias vividas, duras casi todas, me encontraba con él en la distancia, en la misma habitación, con la sensación de que su día era calcado al anterior y probablemente al siguiente. Sopas de letras, fútbol de temporadas pasadas, dormir y otra vez a empezar. El tiempo que aparenta no pasar pero que pasa y pesa, sin apenas estímulos para quién ya escasean. Noventa días darían para dar una vuelta al mundo y también para que la sombra te engulla en días imposibles de distinguir. Sin comprender muy bien que pasaba ahí fuera. Creo que optó por no saber demasiado, porque nunca me preguntó más allá del: “¿Has hecho fotos hoy? y ¿Cuándo vuelves a trabajar?” Mil veces me he preguntado qué habrá pasado por su cabeza intacta de memoria y facultades.

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El Estado de Alarma apenas lleva decretado unos días. José toma su desayuno por la mañana en su habitación. Las pocas personas que acceden a él a diario (su cuidadora y sus dos hijos) utilizan guantes y extreman las medidas de seguridad respecto al contagio del COVID-19 en su casa de Minas del Castillo de las Guardas (Sevilla) a 22 de Marzo de 2020.

José (84) se asea y afeita cada mañana con ayuda de sus hijos y cuidadora en su domicilio en Minas de Castillo de las Guardas (Sevilla) a 31 de Mayo de 2020.

José espera junto a la lumbre la llegada de sus hijos para tomar el almuerzo juntos en el Restaurante, cerrado por la crisis del COVID-19 que regenta su hijo José Antonio. El Estado de Alarma acaba de decretarse, y desde hace unos días la zona rural en la que José vive sufre continuos cortes de suministro eléctrico que duran horas en Minas del Castillo de las Guardas (Sevilla) a 21 de Marzo de 2020.

José (84) y su hijo José Antonio (48), conversan en las instalaciones del complejo turístico rural que regenta y que permanece cerrado al público por la crisis del COVID-19 en Minas del Castillo de las Guardas a 31 de Mayo de 2020.

Retrato de José (84) durante el confinamiento en su vivienda de Minas de Castillo de las Guardas a 28 de Marzo de 2020.

Si algo tiene de particular esta pandemia, es que cada persona y su particular manera de pasar este tiempo, es ya una historia digna de contar. Una historia mínima pero dentro de una gran historia universal en la que todos podríamos reconocernos en alguna parte.

Una de las hijas de José le ayuda a dar algún paseo por su vivienda para limitar los efectos de la larga inmovilidad provocada por el confinamiento del COVID-19. En Minas del Castillo de las Guardas (Sevilla) a 31 de Mayo de 2020.

José sale a las puertas de su casa protegido en el interior del coche de su hijo para tomar un poco el aire. Son varias semanas de confinamiento provocado por el COVID-19 en Minas de Castillo de las Guardas (Sevilla) a 1 de Abril de 2020.

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